Soy un cobarde.
Mi cobardía se refleja en la pereza,
mi pereza es la cobardía.
Me voy a otra dimensión,
ayer 22 de junio pasé un invierno más,
20 inviernos.
Con 20 inviernos,
tienes una vida joven
pero que no remonta a nada
práctico o significante,
solo tienes una vida joven.
La cual hará o no,
será o no,
morirá o no,
vivirá o no,
la esfera crece.
Ahora, mi esfera es un invierno más grande,
y más puntos de referencia, x y z,
son importantes, excelentes, ricos
aún más que los primeros 15 inviernos.
pero,
no acaba,
al final de cuentas,
sólo es una estación.
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Ayer, cumplí 20, ¿Soy el mismo?, no. ¿Mejoro?, sólo un poco, pero es algo. Vuelvo a envolverme en conceptos perdidos, pero que eran buenos. Los perdí porque fui idiota. Es más fácil ser cobarde que ser bueno. Ya no estoy cansado, retomo mi vida de un hoyo negro, es el último suspiro, hoy, hay luz.
Queridos lectores, los abandoné como lo hice conmigo. Pero esta entrada no quiere decir que voy a seguir con un ritmo semanal, bisemanal o mensual. Sería mentirles, pero el blog toma otro rumbo, puede que las reflexiones caigan en importancia para mostrar otras cosas. Eso si, el 22 de julio, hay otra publicación, no hay nada importante con esa fecha, sólo es una buena meta para mostrarles algo de lo nuevo, mis cuentos.
Así que estaré trabajando para poder cumplir una pequeña promesa conmigo.
martes, 23 de junio de 2009
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