En cada segundo
que no recibo noticia tuya,
siento que no hice bien.
La equación pedia que 2 fuese 3
y que 4 sea 6
y no pude ver el punto medio
de tu esfera
que, me dicen que no existe
que debo ver
todos los puntos a partir
de uno que se mueve entre dimensiones
desconocidas
donde eventualmente
2 es 3
La tarde se va,
los colores se mezclan
el violeta de la noche
trata de opacar lo poco que falta
del día.
Veo la primera estrella
celebrando su aparición
y cuando pienso
que no te tuve ninguna noche,
todo se destruye
el romanticismo muere
y queda esto
que ni se puede llamar canción
y mucho menos
un poema de amor.
-------------------------------------
Los cuentos se han demorado mucho más de lo que pensaba en corregir y arreglar. Tanto así que pienso que ya no son una parte viable de este proyecto blogero. Tal vez cuente de lo que pasaba cuando escribia el cuento, lo que pensaba y sentia, pero tal vez no los publique. Lo siento.
jueves, 15 de octubre de 2009
martes, 23 de junio de 2009
20 estaciones invernales
Soy un cobarde.
Mi cobardía se refleja en la pereza,
mi pereza es la cobardía.
Me voy a otra dimensión,
ayer 22 de junio pasé un invierno más,
20 inviernos.
Con 20 inviernos,
tienes una vida joven
pero que no remonta a nada
práctico o significante,
solo tienes una vida joven.
La cual hará o no,
será o no,
morirá o no,
vivirá o no,
la esfera crece.
Ahora, mi esfera es un invierno más grande,
y más puntos de referencia, x y z,
son importantes, excelentes, ricos
aún más que los primeros 15 inviernos.
pero,
no acaba,
al final de cuentas,
sólo es una estación.
-------
Ayer, cumplí 20, ¿Soy el mismo?, no. ¿Mejoro?, sólo un poco, pero es algo. Vuelvo a envolverme en conceptos perdidos, pero que eran buenos. Los perdí porque fui idiota. Es más fácil ser cobarde que ser bueno. Ya no estoy cansado, retomo mi vida de un hoyo negro, es el último suspiro, hoy, hay luz.
Queridos lectores, los abandoné como lo hice conmigo. Pero esta entrada no quiere decir que voy a seguir con un ritmo semanal, bisemanal o mensual. Sería mentirles, pero el blog toma otro rumbo, puede que las reflexiones caigan en importancia para mostrar otras cosas. Eso si, el 22 de julio, hay otra publicación, no hay nada importante con esa fecha, sólo es una buena meta para mostrarles algo de lo nuevo, mis cuentos.
Así que estaré trabajando para poder cumplir una pequeña promesa conmigo.
Mi cobardía se refleja en la pereza,
mi pereza es la cobardía.
Me voy a otra dimensión,
ayer 22 de junio pasé un invierno más,
20 inviernos.
Con 20 inviernos,
tienes una vida joven
pero que no remonta a nada
práctico o significante,
solo tienes una vida joven.
La cual hará o no,
será o no,
morirá o no,
vivirá o no,
la esfera crece.
Ahora, mi esfera es un invierno más grande,
y más puntos de referencia, x y z,
son importantes, excelentes, ricos
aún más que los primeros 15 inviernos.
pero,
no acaba,
al final de cuentas,
sólo es una estación.
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Ayer, cumplí 20, ¿Soy el mismo?, no. ¿Mejoro?, sólo un poco, pero es algo. Vuelvo a envolverme en conceptos perdidos, pero que eran buenos. Los perdí porque fui idiota. Es más fácil ser cobarde que ser bueno. Ya no estoy cansado, retomo mi vida de un hoyo negro, es el último suspiro, hoy, hay luz.
Queridos lectores, los abandoné como lo hice conmigo. Pero esta entrada no quiere decir que voy a seguir con un ritmo semanal, bisemanal o mensual. Sería mentirles, pero el blog toma otro rumbo, puede que las reflexiones caigan en importancia para mostrar otras cosas. Eso si, el 22 de julio, hay otra publicación, no hay nada importante con esa fecha, sólo es una buena meta para mostrarles algo de lo nuevo, mis cuentos.
Así que estaré trabajando para poder cumplir una pequeña promesa conmigo.
lunes, 12 de enero de 2009
¡Cámbiate!
Queridos lectores, casi un año sin publicar nada. Las ideas siempre están presentes, pero no el valor para escribirlas y sobre todo, que salgan bien. No les prometo nada, no voy a regresar cada semana con una publicación nueva, ni voy a hacer un plan para tratar, ustedes me conocen y yo escribo cuando tengo que decir, como hoy.
Esta publicación trata sobre mi nuevo entorno y los nuevos planes que tengo. Como la mayoría sabe, me cambié de carrera( Ingeniería Informática) y en un nuevo país(Canadá). Grandes cambios, grandes distancias recorridas. Tuve una desdicha y fue que mi vida hizo un paré y uno verdadero. 6 meses amigos, fue en verdad, una mierda y espero que no lo pasen ustedes. Porque fue lo que llamo: "transición absoluta" y lo único que podia hacer era esperar y no quiero ni imaginarme esperas mayores como la carta del coronel o la de Penélope. Pero fue suficiente como para meterme en mis vicios más queridos: el alcohol, los cigarrillos y la comida(el mejor).
Felizmente esa etapa terminó y ahora, con muchas energías ahorradas me preparo para cumplir las metas establecidas. Pero, y sabian que venia el -pero-, no es tán fácil, o por lo menos para mi. Ya tengo 19 años, y aunque son pocos, son lo suficientes para grabar malos hábitos hasta la raíz. Boté los cigarrillos como si nunca fumara, el alcohol no va más alla del limite y solo cuando se da la ocasión, no como en La Espera que buscaba cada ocasión. La comida va paso a paso a ser un plano de salud y de goze a la vez, por ahora hay más goze que salud. Es la manera en que estudio y me organizo que hace que está nueva iniciativa se vuelva un palabreo.
Algunos dirán que si me percato del problema ya debería ser más fácil cambiarme, ¡error! Soy imbecil, el cambio a bien me cuesta más de lo que piensan. Aunque planee solo cumplo el 40% de lo que quiero, lucho contra una corriente tan fuerte que siento que me ahogo. Pienso en todo lo que hice y pienso aun más en lo que me faltó hacer. Culpo mi joventud, mi formación personal, ¡que fácil se ve ser responsable! Veo el destino pero el camino es más difícil que el recorrido del infierno. Es como la batalla de las Termópilas y al final de todo, solo queda morir y renacer, matar todo lo que puede ser desechado, todo lo que no influye en el yo, lo que me hace único, querido, destrozar aquella jaula que impide que toda la capicidad que puedo llegar a utilizar salga. No quiero pensar y me niego a creer que ya estoy en ese punto, seria como vivir con un revolver en la cabeza diariamente, amenazandote a tomar siempre el camino errado.
Hay esperanza, mi nuevo hogar me impulsa, me bota, me guia, me da todo lo que necesito solo falta saber cómo utilizarlo y comenzar a aprovechar cada oportunidad. No me convertiré en Sísifo, yo me quedaré en la cima o si no, con un palabreo más.
Esta publicación trata sobre mi nuevo entorno y los nuevos planes que tengo. Como la mayoría sabe, me cambié de carrera( Ingeniería Informática) y en un nuevo país(Canadá). Grandes cambios, grandes distancias recorridas. Tuve una desdicha y fue que mi vida hizo un paré y uno verdadero. 6 meses amigos, fue en verdad, una mierda y espero que no lo pasen ustedes. Porque fue lo que llamo: "transición absoluta" y lo único que podia hacer era esperar y no quiero ni imaginarme esperas mayores como la carta del coronel o la de Penélope. Pero fue suficiente como para meterme en mis vicios más queridos: el alcohol, los cigarrillos y la comida(el mejor).
Felizmente esa etapa terminó y ahora, con muchas energías ahorradas me preparo para cumplir las metas establecidas. Pero, y sabian que venia el -pero-, no es tán fácil, o por lo menos para mi. Ya tengo 19 años, y aunque son pocos, son lo suficientes para grabar malos hábitos hasta la raíz. Boté los cigarrillos como si nunca fumara, el alcohol no va más alla del limite y solo cuando se da la ocasión, no como en La Espera que buscaba cada ocasión. La comida va paso a paso a ser un plano de salud y de goze a la vez, por ahora hay más goze que salud. Es la manera en que estudio y me organizo que hace que está nueva iniciativa se vuelva un palabreo.
Algunos dirán que si me percato del problema ya debería ser más fácil cambiarme, ¡error! Soy imbecil, el cambio a bien me cuesta más de lo que piensan. Aunque planee solo cumplo el 40% de lo que quiero, lucho contra una corriente tan fuerte que siento que me ahogo. Pienso en todo lo que hice y pienso aun más en lo que me faltó hacer. Culpo mi joventud, mi formación personal, ¡que fácil se ve ser responsable! Veo el destino pero el camino es más difícil que el recorrido del infierno. Es como la batalla de las Termópilas y al final de todo, solo queda morir y renacer, matar todo lo que puede ser desechado, todo lo que no influye en el yo, lo que me hace único, querido, destrozar aquella jaula que impide que toda la capicidad que puedo llegar a utilizar salga. No quiero pensar y me niego a creer que ya estoy en ese punto, seria como vivir con un revolver en la cabeza diariamente, amenazandote a tomar siempre el camino errado.
Hay esperanza, mi nuevo hogar me impulsa, me bota, me guia, me da todo lo que necesito solo falta saber cómo utilizarlo y comenzar a aprovechar cada oportunidad. No me convertiré en Sísifo, yo me quedaré en la cima o si no, con un palabreo más.
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