lunes, 12 de enero de 2009

¡Cámbiate!

Queridos lectores, casi un año sin publicar nada. Las ideas siempre están presentes, pero no el valor para escribirlas y sobre todo, que salgan bien. No les prometo nada, no voy a regresar cada semana con una publicación nueva, ni voy a hacer un plan para tratar, ustedes me conocen y yo escribo cuando tengo que decir, como hoy.

Esta publicación trata sobre mi nuevo entorno y los nuevos planes que tengo. Como la mayoría sabe, me cambié de carrera( Ingeniería Informática) y en un nuevo país(Canadá). Grandes cambios, grandes distancias recorridas. Tuve una desdicha y fue que mi vida hizo un paré y uno verdadero. 6 meses amigos, fue en verdad, una mierda y espero que no lo pasen ustedes. Porque fue lo que llamo: "transición absoluta" y lo único que podia hacer era esperar y no quiero ni imaginarme esperas mayores como la carta del coronel o la de Penélope. Pero fue suficiente como para meterme en mis vicios más queridos: el alcohol, los cigarrillos y la comida(el mejor).

Felizmente esa etapa terminó y ahora, con muchas energías ahorradas me preparo para cumplir las metas establecidas. Pero, y sabian que venia el -pero-, no es tán fácil, o por lo menos para mi. Ya tengo 19 años, y aunque son pocos, son lo suficientes para grabar malos hábitos hasta la raíz. Boté los cigarrillos como si nunca fumara, el alcohol no va más alla del limite y solo cuando se da la ocasión, no como en La Espera que buscaba cada ocasión. La comida va paso a paso a ser un plano de salud y de goze a la vez, por ahora hay más goze que salud. Es la manera en que estudio y me organizo que hace que está nueva iniciativa se vuelva un palabreo.

Algunos dirán que si me percato del problema ya debería ser más fácil cambiarme, ¡error! Soy imbecil, el cambio a bien me cuesta más de lo que piensan. Aunque planee solo cumplo el 40% de lo que quiero, lucho contra una corriente tan fuerte que siento que me ahogo. Pienso en todo lo que hice y pienso aun más en lo que me faltó hacer. Culpo mi joventud, mi formación personal, ¡que fácil se ve ser responsable! Veo el destino pero el camino es más difícil que el recorrido del infierno. Es como la batalla de las Termópilas y al final de todo, solo queda morir y renacer, matar todo lo que puede ser desechado, todo lo que no influye en el yo, lo que me hace único, querido, destrozar aquella jaula que impide que toda la capicidad que puedo llegar a utilizar salga. No quiero pensar y me niego a creer que ya estoy en ese punto, seria como vivir con un revolver en la cabeza diariamente, amenazandote a tomar siempre el camino errado.

Hay esperanza, mi nuevo hogar me impulsa, me bota, me guia, me da todo lo que necesito solo falta saber cómo utilizarlo y comenzar a aprovechar cada oportunidad. No me convertiré en Sísifo, yo me quedaré en la cima o si no, con un palabreo más.